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La Oveja Negra

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Corte tumba el Referendo Reeleccionista 2010

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Poema dedicado al tirano de Marroquín (La perrilla del poder)

Por el poeta Julio Flórez

Siendo Vicepresidente de Colombia “La perrilla del poder” le dio un golpe de estado a Sanclemete, éste era el titular de la presidencia para el período de 1900 a 1904, lo encerró en unos calabozos, donde posteriormente fue asesinado, no le tubo en cuenta su vejez y enfermedad, lo torturaron infrahumanamente para que renunciara al cargo.

Frase para enmarcar de Marroquín: El presidente Marroquín, en los episodios de la separación de Panamá con la colaboración norteamericana, tuvo una actitud tan indigna, que en una reunión de viejos chocolateros les dijo: “A mi no me pueden atacar los colombianos por los sucesos de Panamá, porque recibí un país y entregué dos”. El fue el responsable intelectual de la perdida de Panamá y del fusilamiento arbitrario del general Víctoriano Lorenzo, por haberse opuesto a la terminación de la guerra de los mil días, y a la manguala del liberalismo y conservatismo, que entregaban a los EE. UU., el Istmo, citado.

Magistral Poema de Julio Flórez

AL CHACAL DE MI PATRIA

Lástima que mi estrofa a ti descienda
y tenga que azotar tus desnudeces;
porque, di: ¿no es verdad que no mereces
tanto, en esta fatídica contienda?

Carcelero sin Dios y sin enmienda:
por ti mi santa madre alza sus preces,
y tú las haces llorar… y hasta las heces
apurar del dolor la copa horrenda.

Escucha: tu banquete está servido;
tu mesa es del más duro calicanto,
tu manjar, un cadáver desleído;

Tu convidado fúnebre: ¡el Espanto!
Tu música, un sollozo, ¡un alarido!
Sangre, tu vino rojo, y tu agua… ¡llanto!

* * *

Nadie quiere tu muerte; vive, vive
y vive eternamente. El mal que has hecho
renace cada día en todo pecho,
y es tan grande… ¡que apenas se concibe!

Nadie quiere tu muerte; el que recibe
tu inmundo ultraje, como yo, y maltrecho
siente su corazón, tiene derecho
para verte vivir… ¿Quién lo prohíbe?

Nadie quiere tu muerte; ojalá ahora
Jesús resucitara, que de fijo
al conocer tu garra destructora,

Al ver que siempre tu maldad se agranda,
como a Ahsverus diría el gran Dios-Hijo:
¡Anda, monstruo, no mueras, anda, anda!

* * *

Una noche rondaste mi aposento…
¿Qué buscabas allí, mísero espión?
¿Allí, donde ha oficiado el pensamiento,
allí, donde ha gemido un corazón?

¡Qué! ¿Buscabas la flor de un sentimiento?
¿Una “Gota de Ajenjo”, una canción?
¡No!.. ¡Todo lo husmeaste y con tu aliento
impuro inficionaste mi mansión!

Y después, ordenaste a tus manadas
de sabuesos inmundos, perro infiel,
arrojar a la calle destrozadas

Y mustias mis coronas de laurel…
Coronas que no estaban empapadas
cual las tuyas, en ¡sangre, llanto y hiel!

* * *

Lamiéndote las garras espantosas
y ávido de matanza todavía,
te desplomaste al fin, en pleno día,
émulo de los Francias y los Rosas.

Ya las cadenas fuertes y ruidosas
no se oirán más en la mazmorra fría;
ni a tu señal, despótica y sombría,
llenarán tus cadalsos nuevas fosas.

Si hoy nadie acusa tu felino anhelo
y abundan los cipreses y los sauces
porque tú lo quisiste -Lodo y Hielo-.

De tu hecatombe al ver los rojos cauces,
yo, un vencido, incorpórome en el suelo
¡para escupirte las sangrientas fauces!

* * *

Todo te he perdonado, todo, menos
¡las gotas de dolor que tu le hiciste
derramar a mi madre!.. ¡Hoy ya no existe
la que me dio la savia de sus senos!

Vi sus ojos sin brillo, antes serenos,
y vi su rostro demacrado y triste
cuando salí de la prisión. ¡Tú fuiste
su matador, verdugo de los buenos!

Jesús no vió llorar a la que un día
le diera el ser: ¡oh no! con santo encono
deshecho hubiera la feroz jauría.

Mas, si la vió llorar y ansiando el trono
del cielo, perdonó… Yo, madre mía,
al que te hizo llorar ¡no lo perdono!”

Firma

Julio Flórez

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Los crímenes de guerra japoneses 日本 の 戦争 犯罪-Tribunal Militar para el Lejano Oriente 15.02

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Levantan tanque soviético T-34 que pasó 68 años en el fondo de un río

Un tanque soviético T-34, abatido en la batalla bajo la ciudad de Stalingrado, fue subido desde el fondo de un río en la provincia de Volgogrado. Ahora la máquina de combate será restaurada y expuesta en el museo dedicado a la batalla de Stalingrado.

http://sp.rian.ru/i/swf/rian-media-player/MediaPlayer.swf

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HS Medellín- La Historia De La Muerte De Carlos Gardel. 4/7

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“NOTAS SOBRE EL TERCER REICH
Por Julius Evola

“hitler ramstein”

“Hitler Vs rammstein 2”

Extractos de la Obra ‘Notas Sobre el III Reich’ donde su autor, Julius Evola, considera al NACIONALSOCIALISMO “TOTALMENTE AJENO a la Derecha tradicional” que él representa y al calificar al Führer Adolfo Hitler como: “poseso”, “vulgar”, “demagogo”, “aberrante”, “incoherente”, “nefasto”, “arrogante”, “deforme mental”, “iluso”, “paranoico”, “obseso”, “diabólico”, “histérico”, “abominable” y “doble cara”.

“A confesión de parte, relevo de pruebas”. No hay aquí “aportes” al NS, hay un completo y despectivo DESLINDE TOTAL por múltiples y variadas razones.

Veamos, pues, muy sucintamente, que pensaba Julius Evola del NACIONALSOCIALISMO en su obra ‘Notas Sobre el Tercer Reich’:

Dice Evola en su obra ‘Notas Sobre el Tercer Reich’:

“Un episodio debe ser recordado aquí porque muestra el doble rostro del hitlerismo en este primer período: los acontecimientos del 30 de junio de 1934. (…) se quería suprimir al tipo “reaccionario” del oficial en beneficio del nuevo “soldado político” nacional socialista. El 30 de junio de 1934 esencialmente lo que se contempló fue el aplastamiento de esta corriente radical del partido y de su presunto complot. Rohem, jefe de las SA y antiguo amigo íntimo de Hitler, así como Gregor Strasser, organizador de las Camisas Pardas de Berlín, perdieron la vida. (…) la acción draconiana de Hitler acción favorable a la clase que representaba”.

“Hitler, alimentaba una aversión fundamental por la monarquía y, tal como hemos señalado, su problemática contra el Imperio de los Hausburgo fue, a menudo, de una vulgaridad inigualable”.

“… es evidente que no había gran cosa de válido a recoger objetivamente, más allá de la contingencia histórica del tercer Reich. Todo gravitaba entorno a un hombre de capacidades excepcionales para captar, transportar, activar y fanatizar al pueblo; él mismo (Hitler) presentaba bajo más de un aspecto, los rasgos de un poseso, como si una fuerza superior actuara a través suyo concediéndole una lucidez y una lógica inhumanas en la acción, pero privándole también de todo sentido del límite”.

“… la fanatización del VOLK, la masa, con el culto a su Führer, que alcanzaba en ocasiones grados próximos a la histeria. Puede recordarse, por ejemplo, como en el Día del partido en Nuremberg, Hess, lugarteniente del Führer, gritó de manera histérica: “¡Alemania es Hitler! ¡Hitler es Alemania!” siendo acogido por los gritos frenéticos de varios cientos de miles de personas, dando el aspecto de un verdadero fenómeno de posesión”.

“Hitler llegó a afirmar que ‘ser un barrendero en este Reich sería un honor mayor que ser rey en un país extranjero’. Esas palabras y otras del mismo género, atestiguan el espíritu completamente plebeyo del fundador del nacional socialismo. (…) es preciso ver una aberración demagógica en la pretensión germano aria que llevaba a pensar, como había afirmado Hitler, que ser ‘un barrendero del Reich debía ser considerado como un honor mayor que ser rey en un país extranjero’ “.

“…ciertas excepciones eran dictadas por razón de Estado: afectaban a los que había adquirido grandes méritos a los ojos del Reich, a los que se otorgaba la curiosa cualificación de enhrenarier, “arios de honor”, la cual, para ser coherente (???), hubiera debido tener como contrapartida la calificación enhrenjude, es decir, “judíos de honor, “levantino de honor”, etc. que habría podido ser aplicado a los numerosos que aun, “arios” sobre el plano biológico, lo eran muy poco en cuanto al carácter, comportamiento o mentalidad”.
“Se ve claramente el papel que jugaron en todo esto el “mito” y la confusión de la noción de “raza” con la de “nación” (lo que contribuía, en el fondo, a democratizar y degradar la noción de raza); además, no se cuida en absoluto de definir en términos positivos, e igualmente espirituales, la noción de “arianidad”. Implícitamente se deja a cada alemán el derecho de pensar que él mismo será este “ario” al cual se atribuye la creación y el origen de toda civilización superior. Esto incitaba naturalmente a una nefasta arrogancia más que nacionalista (totalmente ajena a la derecha tradicional) que tuvo ciertamente una incontestable eficacia para la movilización emocional de las masas alemanas, pero también tuvo consecuencias deletéreas, como por ejemplo la política seguida por la Alemania nazi en los territorios ocupados, sobre la que insistiremos más adelante”.

“… en el racismo nacional socialista, fue precisamente el aspecto biológico el que ocupó una parte esencial. A causa de una deformación mental “cientifista” se creó la ilusión de que bastaba proceder a una profilaxis y erigir barreras contra los mestizajes, sin olvidar las medidas eugenésicas, a fin de que las virtudes desaparecidas volvieran y que el hombre creador de una civilización superior reapareciera automáticamente”.

“… punto esencial, que no puede ser olvidado aquí sino que es imposible eludir es el del antijudaismo nacional socialista y el juicio al que es preciso someterlo. Para Hitler el judío era el enemigo mortal de las razas arias y del pueblo alemán en particular; estimaba que el judío era portador de una fuerza que actuaba en un sentido destructor, subversivo, contaminador en el seno de las civilizaciones y de las sociedades, en el seno de las cuales buscaba asegurarse, además, poder e influencia. (…) Debe reconocerse que el antisemitismo fue en Hitler como una idea fija, es imposible descubrir enteramente los orígenes de éste aspecto casi paranoico que tuvo dramáticas consecuencias. En sus escritos y discursos, Hitler atribuyó siempre al judío la causa de todos los males. (…) Hay motivos para preguntarse si, mediante esta, “fijación” Hitler no fue víctima de una de las tácticas de lo que hemos llamado “guerra oculta”, táctica consistente en hacer que toda la atención se concentre sobre un sector particular donde actúan las fuerzas a combatir, desviando así de otros sectores donde la acción de estas fuerzas pueda entonces proseguir tranquilamente. (…) el antisemitismo tomó la forma de un fanatismo obsesivo (…) La actitud de Hitler creó una especie de círculo vicioso diabólico”.

“… en el marco del NSDAP no se fue mucho más lejos de la exhumación por carácter casi folclórico de ciertas viejas costumbres. Entre las manifestaciones de masas que frecuentemente presentaban un carácter espectacular y sugestivo, se celebró la ceremonia del fuego alumbrado ritualmente (NOTA: curiosamente algunos evolianos “NS” la celebran hoy en día) y el movimiento de una cruz gamada formada por grupos de hombres portando antorchas (…) Se exhumaron así viejos símbolos germánicos, las runas que sirvieron de símbolos a algunas organizaciones (empezando por las SS) pero en el terreno de los símbolos terreno de relaciones estrechas con la visión tradicional del mundo las incomprensiones de la dimensión de la trascendencia representaban un handicap insuperable. Por ejemplo, para las runas su viejo significado “mágico” fue completamente olvidado”.

“Es imposible decir si se hubiera dado una situación diferente en el caso de que el III Reich hubiera conocido una existencia más amplia y calmada gracias a elementos más cualificados y no esclavos de consignas corrientes, sobre todo los que caían en el germano racismo primario”.

“Podemos hacer abstracción aquí de las SS de la “Calavera” que tuvieron funciones paralelas a las de la policía ordinaria y de la policía del Estado (por lo demás, por decreto el 17 de junio de 1936, Himmler fue también nombrado jefe de la policía en el Ministerio del Interior), es este sector de las SS que se cuestiona eventualmente por algunos aspectos negativos de su accionar, utilizados para convertir en abominable a la organización entera de las SS”.

Este es, pues, el verdadero rostro ANTI – NACIONALSOCIALISTA de Julius Evola y su Derecha tradicional. TOTALMENTE OPUESTO al NACIONALSOCIALISMO.”

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Discurso de Salvador Allende tras Triunfo en las urnas fdo45rpm 14 vídeos Suscribirse Suscripción realizada

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“LA BALA QUE MATO A GAITAN”

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Uno de los papeles esenciales que tenemos con la historia es reescribirla, bien. ¡La historia real no se escribe para complacer a los necios, porque se perdería la verdad de la misma y se sometería a las generaciones futuras a la vil mentira, amén de que perderían su derecho inalienable a su cierta memoria histórica! La historia veraz, gran elemento potencial de la nacionalidad, y respetabidad de ésta.

Mi goma, los nichos históricos -sucesos y personajes importantes de la historia abandonados en éstos, para no dañar el pasado de personajes de mala genética que posan en el presente como inmaculados dignos de gobernar sus pueblos, en mi étnia, como descendiente de antioqueños de provincia, se repite de generación en generación, el adagio de que: “Lo que se hereda no se hurta”, o sea la reproducción de la mala leche, permanentemente de allí nuestrto subdesarrollo en medio del paraiso terrenal que ha sido y es la Zona Torrida del Planeta.

HISTORIA DE COLOMBIA

“Gesto de las FARC-EP es humanitariamente valioso, válido políticamente y viable en lo jurídico”

Diciembre 24 de 2010 | 06:12 AM. | Noticias
Por Athemay Sterling. Director CPDH-Valle, Grupo Investigación Palenque

El patojo conservador Guillermo León Valencia en 1964, segundo Presidente Frentenacionalista, bombardeó con la ayuda de la aviación norteamericana y colombiana con napaln y toneladas de bombas, junto a los yankees y la CIA a Marquetalia, RíoChiquito, El Pato y Guayavero, pero fue derrotado por la naciente insurgencia de las Farc, pues no fueron exterminados como lo pretendían al llamar estas zonas “Repúblicas Independientes”, donde estaba el legendario, primero Liberal y después Comunista, Manuel Marulanda Vélez.

Década de los sesenta cuando un primo de mi madre González Acosta le visitaba y explicaba cómo era la situación política de ese momento, nací entendiendo y sufriendo, siendo aún un niño, la violencia en Colombia, como la ha afrontado toda la población colombiana, y que hoy sigue esperando que cese, para que haya mayor avance económico pero con progreso social, ecológico y cultural y Colombia pueda vivir en Paz con Justicia Social.

Diez años atrás en 1954 mediante el Acto Legislativo Número 6 ordenado por el Dictador Gustavo Rojas Pinilla, militar agente de Washington, quien ilegalizó al Partido Comunista de Colombia [como se llamaba entonces, igual había ocurrido con el Partido Comunista en los EEUU ilegalizado como el Colombiano], esta dictadura Rojaspinillista totalmente agresiva contra las libertades democráticas y los derechos de la población Colombiana fue reemplazada por otra Dictadura Civil durante 16 años, desde 1958 hasta 1974, en lo que se ha llamado el “Frente Nacional” bipartidista, una especie de la “Unidad Nacional” actual del Gobierno santista-angelinista, que en nada ha cambiado su esencia terrorista de Estado.

Recuerdo que aprendí a leer en el Periódico del Partido Comunista cuando mis padres me enseñaron leyendo noticias y notas de los comunistas colombianos, y ellos me decían que “…los comunistas por su carácter de organización leninista eran indestructibles, además por estar en la conciencia de las masas, aunque fueran ilegalizados…” es algo que nunca olvido; además de los múltiples cadáveres que veíamos los estudiantes en la Escuela Pública Rafael Tello donde estaba la sede de los Bomberos en Santander lugar donde llevaban diariamente a todos los campesinos y ciudadanos ultimados por el ejército de ese entonces con el remoquete de ser comunistas y lberales. Era una escena macabra. Toda una violencia sistemática del régimen contra la población.

El Neoliberal César Gavira Trujillo bombardeó a Casa Verde queriendo exterminar y excluir a los Comunistas Colombianos [ Partido Marxista, Leninista fundado el 17 de Julio de 1930], a la Unión Patriótica [fundada en 1985 y víctima como los comunistas del más grande genocidio político conocido en la historia] y a otras fuerzas del Acuerdo que se pretendía concretar para la nueva Constitución Política del 4 de Julio de 1991, que garantiza 71 derechos, pero que intenta perpetuar el régimen económico neoliberal, como lo hizo la Constitución de 1863 o de Río Negro cuando instituyó, en ese momento mediante norma jurídica superior, el liberalismo económico con clara influencia anglosajona.

César Gaviria, hoy aliado del Santismo-Angelinismo bombardeó e inició lo que él llamó “Guerra Integral”, y de nuevo el Estado oligárquico actuó militarmente; y a sangre y terror impusieron el neoliberalismo, cambió la hora, modelo que él denominó “Apertura Económica”, agravando la situación social y económica de la población.

Santos -Angelino bombardean a toda Colombia agravando el conflicto armado interno y fortaleciendo la guerra interna declarada contra el pueblo con una ahistórica “Unidad Nacional” que a través de las Instituciones que cree manejar, impulsa una agenda legislativa, militar y económica para la guerra y en contra de los derechos.

Todos ellos y sus áulicos son repudiados por el movimiento democrático- popular y la comunidad democràtica nacional e internacional, que aspiramos a un Estado de Nuevo Tipo para que haya Paz con Justicia Social en Colombia.

Hoy cuando, Luis Eduardo Roca Maichel , militar colombiano quien falleció [ http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=1375449 ]tuvo que ver mucho con las torturas y vulneración a los Derechos cuando “gobernó” el hombre del Estatuto de Seguridad Turbay Ayala quien nos privó de la libertad a miles de Colombianos opositores políticos.

Recuerdo al General Ramón Gil, cuando ordenó allanamiento brutal y detenerme injusta y arbirariamente, él era Coronel en ese entones Jefe del llamado B2, y cruentamente me interrogaba en las caballerizas de la Remonta en Cali en Enero de 1979 ubicadas en el Cantón Militar del Batallón Pichincha, con un amañado Proceso en un Juzgado Penal Militar, cuando junto al suscrito estaban hombres y mujeres que en detenciones masivas fueron también agredidos en sus derechos en la Remonta en Cali.

Fue una época del terror estatal contra el pueblo. La época del Estatuto de Seguridad turbayista. Terror que hoy continúa.

Siempre ha sido el terrorismo de Estado en sus andanzas criminales , que aún prosigue, y quien es responsable de la guerra en Colombia.

Los sobrevivientes del genocidio político cometido por el terrorismo de Estado contra el Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica junto a otras fuerzas populares continuamos hoy, aspirando a que se logre la solución política a través de la negociación y no de la guerra al actual conflicto social y armado, como es el interés de Santos-Angelino-Rivera quienes asumen las riendas del actual régimen continuista y guerrerista.

Cremos que el valioso gesto humanitario y políticamente válido, y además jurídicamente viable según las normas del DIH de las FARC-EP de liberar a unos servidores públicos, militares privados de su libertad como consecuencia de este conflicto interno, puede conducir a unas fictas conversaciones que lleven a la negociación política entre las partes contendientes. Incluyendo la libertad inmediata de los miles de presos políticos.

Quienes hemos sido y continuamos siendo víctimas del terrorismo de Estado aspiramos a que prevalezca la Paz sobre la guerra, tal como lo ordena el 22 Constitucional Colombiano cuando afirma que la PAZ ES UN DERECHO Y DEBER DE OBLIGATORIO CUMPLIMIENTO, precepto constitucional vinculante para todos los residentes en Colombia, sean nacionales o extranjeros.

TODO POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL

Athemay Sterling

Director

Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia CPDH-Valle

Grupo de Investigación PALENQUE

Derecho Preventivo & Derechos Humanos
Athemay Sterling
Director”

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“ESTALLA LA REVUELTA DE LOS COMUNEROS
Marzo 16 de 1781

La rebelión del pueblo

El movimiento del Común se puede definir hoy como una empresa masiva de desobediencia civil que buscaba protestar por las reformas impuestas por la Corona española.

Por Diana Bonett

Con capitulaciones el arzobispo Antonio Caballero y Góngora terminó traicionando a José Antonio Galán y a los comuneros.

El virreinato de la Nueva Granada, al igual que las demás colonias españolas en América, se vio afectado por las importantes reformas que el régimen borbónico quiso introducir en su afán de modernización. El punto medular de estas reformas apuntaba a devolverle la concentración del poder a la metrópoli y a solventar los gastos producidos por las guerras imperiales.

La tradición política de los criollos, expresada en la ocupación de cargos burocráticos de importancia, comenzó a ser sustituida por la presencia de un número cada vez más grande de funcionarios provenientes de España. El régimen fiscal general fue ajustado para lograr un riguroso recaudo de los impuestos sobre la producción y consumo de tabaco y aguardiente. También se elevó el cobro del impuesto de la alcabala, que grababa el ingreso y la salida de bienes comerciables.

Con el régimen de intendencias se transformó la organización administrativa y espacial de las colonias, se limitó la autoridad de los virreyes, y las tierras comunales fueron recortadas o expropiadas y las comunidades indígenas trasladadas. En la ejecución de estas reformas tuvo un lugar importante la presencia de Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, visitador general y portador del nuevo paquete reformista enviado desde España.

Protesta el común

Los reclamos populares a la nueva política de impuestos no se hicieron esperar. Estos adquirieron mayor relevancia a partir del 16 de marzo de 1781, fecha en que se conocieron las nuevas disposiciones acerca del impuesto sobre las ventas.

En un gesto de rebeldía, Manuela Beltrán y otros inconformes rompieron en la población del Socorro la tabla que contenía el edicto sobre el modo y precios como debían ser pagados los impuestos. Ese día llegaron a la plaza varios hombres y mujeres del común vociferando que no pagarían las contribuciones, lo que se extendió en una numerosa protesta bajo el lema “Viva el rey, pero no queremos pagar la Armada de Barlovento”. Esa misma tarde, al ver la dimensión del descontento, el Cabildo suspendió el cobro de los impuestos y calmó al motín.

Pero eso no logró evitar que los alzamientos se extendieran por toda la geografía nacional. Las revueltas apuntaban a la destrucción de los símbolos de la realeza colonial, al desconocimiento de las autoridades españolas y al rechazo a las opresivas instituciones fiscales. Los insurrectos se dieron cita un mes después, y el 16 de abril en el Socorro, los directivos de la sublevación constituyeron una junta que se denominó ‘Común’ y le dio origen al nombre de ‘Comuneros’.

El propósito de los comuneros se puede definir en términos actuales como una empresa masiva de desobediencia civil que proponía expresar al Rey el repudio general sobre las nuevas políticas establecidas en las colonias americanas.

En un comienzo, los inconformes eran gente del Socorro y de otras poblaciones vecinas, sobre quienes recaían los gravámenes. Sin embargo, bien por convicción ideológica o bien por presión, el movimiento de protesta fue extendiéndose a otros grupos que rechazaban la exclusión a la que se les sometía por parte de los soberbios españoles.

Fue así como la extensión del movimiento comenzó a aglutinar a más de 60 pueblos situados en el oriente del altiplano. Los Llanos Orientales, la provincia de Antioquia y las zonas habitadas del Alto Magdalena ampliaron la movilización. Criollos, mestizos, indios, negros libertos se reunieron en lo que John Phelan denominó la “coalición multiétnica“: Ambrosio Pisco como representante de los indios; José Antonio Galán, de los mestizos, y Francisco Berbeo, Salvador Plata y los demás capitanes del Movimiento como exponentes de los intereses criollos.

Al movimiento se sumaron, además del conjunto popular, los terratenientes y pequeños propietarios que vieron amenazadas sus posibilidades de crecimiento ante la nueva política fiscal. A final, unas 20.000 personas marcharon hacia Bogotá para presionar al Virrey.

La traición

Zipaquirá, a una jornada de Santafé, fue el lugar de concentración del movimiento. Allí, miles de adeptos de distintas poblaciones que habían marchado desde el Socorro midieron sus fuerzas con los delegados del gobierno. Así lo dispuso el arzobispo Caballero y Góngora, quien estaba a la cabeza de los representantes del gobierno y temía la llegada a Santafé de un número equivalente a los pobladores de la capital. Germán Arciniegas describió al grupo de Comuneros en su marcha, caminando entre pantanos, recogiendo vituallas y resistiendo el hambre y el frío cortante de la sabana. La magnitud del movimiento amenazaba la estabilidad de los gobernantes neogranadinos, en parte por la debilidad de los ejércitos reales, y en parte porque mientras el Virrey defendía la plaza de Cartagena, Santafé estaba desprotegida.

En el proceso de negociación se llegó a la firma de las ‘Capitulaciones‘ de Zipaquirá. En los 35 puntos de ese documento se recogieron los principales motivos de insatisfacción de los pobladores. La mayor parte aludía a la derogación o la disminución de los impuestos con que inconsultamente se había gravado a la gente, como la Armada de Barlovento, la alcabala, los estancos del tabaco y el aguardiente, entre otros.

En otros apartes se acordaron puntos que reivindicaban las aspiraciones de los indios: que les devolvieran las minas de sal y los resguardos expropiados, les rebajaran los tributos y se desechara la obligación de pagar por los servicios religiosos. En cuanto a los criollos se devolverían algunos de los cargos que habían pasado a los metropolitanos, y a los negros libres se les eximiría del tributo.

La firma de las ‘Capitulaciones’ produjo división en el movimiento. Mientras Juan Francisco Berbeo decidió aceptarlas como salida, Antonio Galán las consideró una traición. Y no pasó mucho tiempo para que sus temores fueran confirmados. Una vez se dispersó la multitud los acuerdos fueron derogados y Galán fue apresado por las autoridades.

Los líderes insurgentes fueron fusilados y descuartizados y sus miembros exhibidos en varias plazas, para escarmiento de la población. Los que se salvaron fueron enviados en galeras a cárceles españolas. La rebelión de los comuneros fue un antecedente de la Independencia, PERO SENTÓ UN PRECEDENTE FUNESTO EN LA HISTORIA DEL PAÍS -LA DESCONFIANZA ANTE LAS SALIDAS NEGOCIADAS A LOS CONFLICTOS.

Historiadora, directora del departamento de Historia de la Universidad de los Andes.

Insurrección de los comuneros

La insurrección de los comuneros o revolución de los comuneros fue un levantamiento armado gestado en el Virreinato de la Nueva Granada en los años 1780.

Antecedentes

Dentro del programa de reformas borbónicas llevadas a cabo en América, el gobierno español había procurado mejorar el sistema de recolección de impuestos. Desde 1736 se había implantado en el virreinato de la Nueva Granada el monopolio del aguardiente de caña; luego a mediados del siglo XVIII, se estableció el monopolio de la venta del tabaco. Dichos monopolios fueron reforzados entre 1776 y 1780, para atender las necesidades de la guerra con Inglaterra. La consecuencia fue el aumento del precio del tabaco y del aguardiente para el consumidor. La alcabala también se duplicó. Estas medidas contribuyeron al aumento de rentas y el Virreinato se volvió un poco menos dependiente en materia militar de sus pares más ricos de Perú y México.

El Visitador Regente
Para garantizar los cobros se creó la figura del Visitador Regente, que en principio debía ser un jefe administrativo del virrey, pero que en la práctica iba más allá. Los primeros nominados eran funcionarios muy de la confianza de la Corona (especialmente de sus ministros) pero a la vez inexpertos y muy arrogantes. La regencia de la Nueva Granada se entregó a Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. La actitud en búsqueda de ingresos fiscales emprendida por este regente provocó en 1781 la rebelión de los Comuneros. Gutiérrez resucitó el antiguo impuesto de la Armada de Barlovento o impuesto a las ventas que afectaba severamente a las gentes de la región de Guanentá en el actual departamento de Santander, porque el algodón crudo y los hilados de algodón figuraban entre los productos afectados y la región fabricaba textiles con este material.

La insurrección de 1781
Aunque ya en 1752 y 1764-67 habían estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década de 1770, que provocaron que el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes.

En los últimos meses de 1780 hubo motines contra los guardas de la renta del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la ciudad de Socorro, en donde el 16 de marzo de 1781, Manuela Beltrán rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones, a los gritos de “viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”.

En sus comienzos los protagonistas visibles eran los pobres, tanto mujeres como hombres. Las revueltas comenzaron luego a ser dirigidas por personas un poco mejor ubicadas (comerciantes, carniceros, pequeños agricultores) y la rebelión tomó forma. La presión logró que algunos hombres de prestigio se comprometieran en ella. También se incorporaron indígenas, liderados por Ambrosio Pisco, un cacique rico. Ellos agregaron al pliego de demandas la devolución de tierras tomadas a las comunidades amerindias.

Como general de los insurrectos fue elegido Juan Francisco de Berbeo, en asocio de Salvador Plata, Antonio Monsalve, y Francisco Rosillo, quienes constituyeron la junta llamada “El Común” de les vino el nombre de “Comuneros”. Se reunieron el Socorro cerca de 6.000 hombres que marcharon en dirección a Santafé (hoy Bogotá).

En el camino se agregaron voluntarios de otras poblaciones hasta completar un cuerpo de 20.000 hombres y, en el Puente Real (hoy Puente Nacional), cerca a Vélez se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santafé a órdenes de José Osorio y del capitán Joaquín de la Barrera, quienes no pudieron interrumpir el avance de los revolucionarios y, mientras el regente Gutiérrez de Piñeres salía en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias, el gobierno acordó impedir la llegada y designó al oidor Vasco y Vargas y al alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después virrey) Antonio Caballero y Góngora ayudó con su presencia a las negociaciones.

Las capitulaciones y su análisis
La comisión de negociadores parlamentó con los jefes de los sublevados en El Mortiño (cerca a Zipaquirá, Cundinamarca), quienes presentaron un pliego de 35 demandas. La comisión decidió acceder a todas las demandas y se firmaron unas capitulaciones que fue aprobada por la Audiencia. En ella se rebajaban unos impuestos, se suprimían otros, se atenuaba su recaudo y se convenía en dar preferencia a los americanos sobre los españoles para algunos cargos en que éstos eran mal vistos. También se acordó perdonar toda falta a los comuneros.

La negociación finalizó con un juramento ante los Evangelios y una misa solemne presidida por el Arzobispo, quien procedió a convencer a los insurrectos de marchar a sus hogares.

Incumplimiento de las capitulaciones
El virrey Manuel Antonio Flórez, quien se encontraba en Cartagena de Indias, desconoció las capitulaciones, bajo el argumento de que habían sido firmadas bajo amenaza y envió el regimiento fijo desde esa ciudad para implantar la autoridad en Santafé. Todo volvió a su antiguo estado. Un grupo de comuneros, al mando de José Antonio Galán decidió levantarse de nuevo. En represalia él y sus compañeros Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz, y Manuel Ortiz, recibieron castigos ejemplares.

Galán fue ahorcado en enero de 1782 junto con los otros tres jefes comuneros y sus cabezas, manos y pies fueron expuestas en estacas en las plazas públicas de la capital virreinal y en los pueblos más activos de la rebelión. Sus descendientes fueron declarados infames, todos sus bienes confiscados y sus hogares destruidos y regados con sal. El cacique Ambrosio Pisco fue encarcelado en Cartagena y pese a que luego fue indultado, nunca pudo volver al interior del país. Otros dirigentes fueron sentenciados a sufrir 200 latigazos, vergüenza pública y prisión en África. Muchos campesinos sin tierra fueron enviados a Panamá, donde debieron perecer por cuenta de las inclemencias del malsano clima tropical. Las pocas penas impuestas a los participantes más ricos fueron mucho menos horrendas; algunos simplemente fueron encarcelados en Cartagena y después fueron indultados. Mucha gente se dispersó a las zonas periféricas por temor a las represalias.

Levantamientos en otros lugares
En junio de 1781 fue muerto por un levantamiento en Pasto motivado por la imposición del “Estanco”, don José Ignacio Paredo, teniente gobernador de Popayán. Igualmente se sublevaron Neiva, Guarne, Tumaco, Casanare y Mérida como reflejo del moviento en Socorro.

La revuelta también se extendió a la región de Antioquia con los comuneros de Guarne , con los de Sopetrán y Sacaojal, quienes pedían también el libre cultivo del tabaco. Los de Guarne solicitaban, igualmente, que se reconociera el derecho de mazamorreo (lavar en las arenas de los ríos el oro), como también que en el valle de San Nicolás de Ríonegro no gobernaran los forasteros en el ramo de justicia.

Consecuencias del movimiento
Fuera del aspecto económico, que tuvo como fin la lucha contra los impuestos, la revolución comunera abarcó aspectos sociales y políticos, ya que una de las estipulaciones contenidas en la capitulación hecha en Mortiño era la preferencia de los americanos para la provisión de ciertos empleos, lo que implicaba ya una cierta alteración importante en el régimen colonial. Por otra parte, también se aspiró a rehabilitar la raza indígena y Galán proclamó la libertad de los esclavos en las minas de Malpaso, cerca de Mariquita (Tolima). Este fue uno de los cargos por los cuales se condenó a muerte a los sublevados.

Pese a sus reivindicaciones coyunturales y a su declaración en pro de la autoridad real, el movimiento comunero ha sido visto por varios autores como un anticipo de la Independencia, en la medida que fue una expresión de furia popular contra los funcionarios españoles y una aspiración de tener gobiernos con participación criolla. Aunque estas manifestaciones distan aún de lo que será el proceso de Independencia, es visto como un paso dado hacia un sentimiento nacionalista.

Se resalta finalmente, que la insurrección comunera, con sus reivindicaciones de igualdad social, política y económica se da antes que la Revolución Francesa. Las proclamas comuneras no estaban lejos de Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que luego fueron emitidas en esta.

Bibliografía
AGUILERA Peña, Mario. “Los comuneros: guerra social y lucha anticolonial”. Bogotá, 1985.

CARDENAS Acosta, Pablo. “El movimiento comunal de 1781 en el Nuevo Reino de Granada”. Bogotá, 1960.

PALACIOS, Marco y SAfford, Frank. “Colombia: País fragmentado, sociedad dividida. Su historia”. Bogotá, Grupo Editorial Norma, 2002.

PHELAN, John Leddy. “El pueblo y el rey: La revolución comunera en Colombia, 1781″. Bogotá, C. Valencia, 1980.

Revolución Comunera
Para el levantamiento en el Virreinato de Nueva Granada, véase Insurrección de los comuneros.

Como Revolución Comunera, Rebelión Comunera o Revolución de los Comuneros se conoce a la serie de levantamientos populares que se produjeron tanto en España como en América del Sur contra los abusos del Poder Real en perjuicio del pueblo.

Estas revoluciones sostenían la idea de que el Poder del Rey no puede estar por encima de la voluntad popular, y la máxima frase que engloba el ideal comunero fue esbozada por el entonces Obispo y Gobernador del Paraguay, Fray Bernardino de Cárdenas en Asunción, durante la Segunda Revolución de los Comuneros en Paraguay: VOX POPULI, VOX DEI; La Voz del Pueblo es la Voz de Dios.

Antecedentes
Las Revoluciones de los Comuneros paraguayos, liderados por el panameño José de Antequera y el nacido en Asunción Fernando Mompox son consideradas como antecesoras a los movimientos independentistas de América del Sur. El precedente principal fue el de la Guerra de las Comunidades de Castilla, con la insurreción de ciudades como Toledo, Ávila, Madrid, Segovia y Valladolid, entre otras, donde dirigentes como Padilla y Bravo hicieron frente al Emperador Carlos V en 1521, la Revolución de los Comuneros no surgió sino unos años después en América.

Primera Revolución Comunera
En 1537, a raíz de la muerte del Primer Adelantado del Río de la Plata, don Pedro de Mendoza, la corona dictó la Real Cédula del 12 de septiembre de 1537, que determinaba que, en caso de la muerte de Ayolas, quedaría a cargo un gobernador elegido por el voto de los habitantes. Ésta Real Cédula sería utilizada indefinidamente por la lejana y olvidada Asunción, capital del Paraguay para elegir a sus gobernantes. Es así, que una vez arribado el Segundo Adelantado del Río de la Plata, don Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y luego de un breve período de mandato, el mismo es depuesto, arrestado y enviado a España en una nave llamada “Comuneros”, siendo reelegido Domingo Martínez de Irala por voto popular, siguiendo las reglas de la Real Cédula del 12 de septiembre de 1537.

Segunda Revolución Comunera
Artículo principal: Segunda revolución comunera del Paraguay

Aquel espíritu emancipista despierta en la América Guaranitica de los años 1600 en una prolongada revolución acaudillada por el fray Bernardino de Cárdenas, que se enfrentó a la Compañía de Jesús con su ejército de indios siendo finalmente expulsado de las Misiones en el año 1650. El fray de Cárdenas más tarde diría: “…Ellos levantaron la voz que suele ser la de Dios, la del pueblo entero… VOX POPULI, VOX DEI…”

Luego de poco más de medio siglo de tensa calma, específicamente en el año 1717, la población asuncena se convierte en la primera colonia en reclamar la ilegalidad del mandato de un gobernador. Diego de los Reyes Balmaceda, cuyo nombramiento contrariaba la ley que prohibía nombrar gobernadores a los vecinos de los pueblos que habían de gobernar, amparado en la anormalidad, actúo arbitrariamente apresando a destacados ciudadanos, urdiendo tramas conspiratorias para respaldar sus abusos. Estos maltratos llegaron a oídos de la Audiencia de Charcas, que dispuso la apertura de un proceso. El juez García Miranda, ordenó la libertad bajo fianza de los aprehendidos, pero sorprendentemente Reyes Balmaceda no sólo no liberó a los detenidos sino que los castigó con apremio, como así también sin causa alguna, arremetió contra la comunidad de indios payaguáes, habitantes pacíficos de las cercanías de la Asunción. Al tener conocimiento de estos nuevos hechos, el Juez García Miranda reconociendo su impotencia en la dirección del proceso, renuncia a la comisión otorgádale. La Audiencia intima a Reyes, ordenándole entregar su: “…dispensa de naturaleza en el término de una hora y de no ser así será depuesto…”. Pero Reyes no claudica, desoye la voz popular e insulta al Cabildo y a la propia Audiencia. La Audiencia de Charcas envió como jurisprudito a José de Antequera y Castro, un reconocido abogado criollo nacido en Panamá. Antequera probó los cargos contra Reyes de Balmaceda y este quedó destituido. Asimismo quedó Antequera como gobernador. Los Asunceños, esta vez con su gobernador Antequera a la cabeza, formularon una serie de cargos contra los jesuítas y se enfrentaron a los mismos. Los jesuítas recurrieron entonces al virrey del Perú, quien depuso en el mando a Reyes de Balmaceda por un corto periodo para luego reemplazarlo por Baltazar García Ross. Los asunceños se levantaron contra esta medida arbitraría que además desobedecía la disposición de la Audiencia de Charcas. Además de Antequera los principales comuneros fueron: Juan de Mena, Fray Miguel de Vargas Machuca, Miguel de Garay y Francisco Roxas de Aranda. Mientras el virrey del Perú amparaba a los jesuítas, la Audiencia de Charcas estaba del lado de Antequera y los asunceños. García Ross con un ejército de indios intentó penetrar a la provincia pero los asunceños armados y con Antequera a la cabeza se lo impidieron; los derrotaron en el Tebicuary. Los Jesuítas fueron expulsados del Paraguay. El nuevo virrey del Perú, Marquéz de Castelfuerte envió al Paraguay a Mauricio de Zavala, a quien encargó apresar a Antequera y nombrar un nuevo gobernador. Una vez en Paraguay Zavala nombró gobernador a Martín de Barúa, mientras tanto Antequera fue hasta la Aundiencia y posteriormente al Perú, donde fue procesado. Seis años duró el proceso que culminó con la condena a muerte de Antequera y Juan de Mena, otro caudillo de la revolución. Fernando de Mómpox, quien había compartido celda con Antequera en la cárcel limeña, decidió ir a Paraguay para continuar con la obra de Antequera, escapó de la cárcel y luego de haber pasado por Chile y Argentina, llegó al Paraguay. Una vez aquí Mómpox organizó un ejército de comuneros. El gobernador Barúa debía ser reemplazado en 1730 por Martín de Barúa, pero los comuneros se alzaron y lo impidieron, a partir de allí pasó a gobernar una junta con un comunero a la cabeza, José Luis Bareiro. Pero Bareiro traicionó la causa y entregó preso a Mómpox; a esto siguió un periodo de Anarquía. El movimiento comunero fueron definitivamente aplastados en 1735 por un ejército de indios y soldados del Plata comandados nuevamente por Zavala. La represión fue durísima, los principales comuneros fueron ejecutados y sus miembros repartidos por diversos puntos. Otros fueron desterrados o confinados. Las viviendas de los comuneros fueron echadas por los suelos y sus tierras sembradas de sal. Se prohibió en la provincia hablar del tema y que nunca más se reuniese junta o común.

Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_Comunera“

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Masacre de las Bananeras: BAUTIZO DE SANGRE OBRERA


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Vídeos del Dr Jorge Eliecer Gaitán:
Los vídeos que siguen a continuación tienen interrupciones, para oirlos bien y de seguido, se deben guardar en Real Pleyer SP. -que los remasteriza, para uso personal, no más -desafortunadamente.

Oración por la paz, Jorge Eliécer Gaitán (en La Manifestación del Silencio)

Fragmento de discurso de campaña política de Jorge Eliecer Gaitán.

JORGE ELIECER GAITAN 1

JORGE ELICER GAITAN 2

JORGE ELICER GAITAN 3

JORGE ELICER GAITAN 4

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