El día de los disfraces

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, noviembre 7 de 2011

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Este año la celebración del día de las brujas se anticipó, no fue el último del mes de octubre sino el día anterior, el domingo 30, los lobos disfrazados de caperucita con una cesta llena de regalos lograron engatusar a más de uno y terminaron engullendo como de costumbre la voluntad popular a su favor para mantenerse en el control del aparato estatal.

Inocultable que la oposición sufre un duro revés en Bogotá, atribuible al expreso propósito del establecimiento de liquidarla, la fórmula de la unidad nacional se impuso incluso con variantes coloridas como la de la “democracia del amor” que sedujo a los bogotanos. Se equivocan quienes dictaminan un éxito de la democracia, solo porque perciben el retroceso de las fuerzas afectas al expresidente Uribe, la consolidación de las que apuntalan el poder de Santos representan un revés enorme porque acuñan su proyecto antinacional orientado a dar todas las garantías al capital foráneo.

Los más optimistas enemigos del Polo le expidieron carta de defunción, sin embargo en política solo se muere quien deja de hacerla y los Polistas estamos decididos a proseguir en la contienda, más ahora que logramos sobrevivir y sostener posiciones pese a la emboscada; la proximidad de la crisis propiciará nuevos escenarios en los que el ideario de unidad cobrará más vigencia que nunca y los millones de afectados tendrán que apelar a la movilización porque sus elegidos, como de costumbre, les volverán la espalda.

Ya asoman enormes focos de resistencia social, las diversas y coloridas movilizaciones adelantadas por los estudiantes universitarios son una muestra fehaciente de que no será fácil para el imperio y sus socios internos completar la estrategia de la recolonización a través de la aplicación de la política del despojo suscrita en el TLC y que ahora requiere una formalización legal mediante normas y decretos como el de la reforma a la educación superior.

 El gobierno intentó apelar a la manida fórmula de acusar de terroristas a los estudiantes, pero el país ya tiene claro que los jóvenes defienden la continuidad de una educación pública de calidad con autonomía y financiación estatal adecuada, condición necesaria para garantizar un desarrollo propio del conocimiento, que contribuya a estudiar las riquezas y las realidades nacionales procurando alternativas que nos enruten por los caminos del progreso.

Los empresarios de autopartes tímidamente se pronuncian a través de avisos pagados en la prensa, las organizaciones de transportadores de carga se reúnen para fijar la hora cero de nuevas movilizaciones de sus afiliados, los productores de arroz preparan foros para evaluar el impacto de las importaciones de grano blanco legalizadas con el tratado y reclamar los apoyos del gobierno para evitar la ruina, avicultores y porcicultores acogerán igual ruta previendo la competencia desleal que invadirá nuestro mercado con la producción extranjera, al final un conjunto de sectores sociales tendrán que converger en un gran torrente de resistencia para salvaguardar la integridad de la nación.

Los anuncios de reforma al régimen de pensiones, la reglamentación de la nueva ley de regalías y la cascada de actos legislativos encaminados a cumplir con las exigencias de los amos del norte ahora que Obama ratificó el TLC, alinderarán a millones de colombianos al lado de quienes tenemos la certeza de que la independencia y la soberanía son indispensables para construir un futuro propio, a nuestra imagen y no copiado de las decadentes sociedades que se nos quiere imponer, en las que hoy se discute la potestad del capital y pululan millones de indignados como evidencia clara de su propia crisis. La fiesta de los disfraces terminará y los explotadores perderán su antifaz.”

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