“Los congresistas no somos jueces”

La entrevista de Cecilia Orozco, El Espectador, Bogotá, enero 7 de 2012

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Cecilia Orozco Tascón.- El Polo inicia 2012 gravemente fracturado. ¿Cómo debería reconstruirse para recuperar su importancia política? 

Senador Jorge Enrique Robledo.- El futuro del Polo dependerá de que corrija sus errores y persista en sus aciertos. En cuanto a sus yerros, lo principal es lograr algo que no es fácil en Colombia, en parte por la tradición caudillista de sus partidos: que los dirigentes, en especial los electos por la ciudadanía, acepten las orientaciones de la organización, sean transparentes con ella y le consulten las principales decisiones. Si esto lo hubiéramos logrado, seguramente se habría evitado lo que pasó en la contratación en Bogotá. En cuanto a los aciertos, hay que persistir en el programa de izquierda democrática. 

C.O.T.- ¿Su partido no se quedó corto frente a la crisis generada por la alcaldía de Samuel Moreno, tal vez por no concederle la razón a Petro? 

J.E.R.- El partido actuó en la medida de los hechos y de acuerdo con el debido proceso, un principio democrático que consideramos de gran importancia, así nos cueste incomprensiones en medio de la confusión del país. Cuando Petro hizo sus acusaciones, Semana, el editorial de El Tiempo y María Isabel Rueda, por ejemplo, dijeron que no dio pruebas. Entonces la Dirección Nacional del Polo definió una línea correcta: que las decisiones del partido se acompasaran con las de los jueces. Y cumplió. Muchos de los que han satanizado al Polo por este caso no les exigen a las colectividades de sus preferencias actitudes similares en situaciones semejantes. 

C.O.T.- Usted es una de las figuras más respetadas y respetables del Polo. Pero ahora, algunos aseguran que habiendo sido tan duro con otros partidos, fue “débil” respecto del escándalo de la contratación. 

J.E.R.- Se dicen cosas que no son ciertas y, en este caso, por razones políticas. Si en algo he sido cuidadoso es en no confundir los debates políticos con los procesos judiciales, porque creo en el debido proceso y porque los congresistas no somos jueces. Mi debate sobre las conductas de los hijos de Uribe, por ejemplo, no fue judicial sino sobre el uso indebido del poder en su beneficio, así fuera legal emplearlo. Y pedí que la Fiscalía aclarara si habían violado la ley. En el caso de Agro Ingreso Seguro, controvertí la política económica y social. En eso “liquidé” a Arias. Pero con respecto a la legalidad de lo ocurrido, expresé unas dudas y pedí que la justicia las aclarara. Usted encuentra en internet todo lo que he sostenido en el Congreso. 

C.O.T.- Precisamente, al comienzo del escándalo parecía existir un consenso dentro del Polo en el sentido de que a los Moreno se les estaba condenando antes de tiempo. ¿Qué opina hoy de esa afirmación? 

J.E.R.- Debe impedirse que unas verdades nieguen otras verdades. Está probado que en la contratación en Bogotá hubo actuaciones ilegales. De esa realidad se desprenden decisiones jurídicas muy graves en contra de Samuel e Iván Moreno. Pero hay otro hecho, otra verdad, que ni en medio de la mayor ingenuidad política se puede desconocer: los contradictores del Polo han utilizado su enorme poder para hacerle un grave daño. En esa decisión es determinante que sea el partido de la izquierda democrática, el único que no hace parte del santismo. 

C.O.T.- En vista de los resultados electorales, ¿cree que Petro tenía razón cuando criticaba al Polo por su presunta connivencia con los Moreno? 

J.E.R.- La verdad es que Petro hizo un acuerdo particular y formal con la Anapo dentro del Polo, en cabeza de Iván Moreno, para que respaldara su candidatura presidencial. Ahí están las crónicas y las fotos. Carlos Vicente de Roux justificó esa alianza en su momento: “Petro necesita los votos que le pone la Anapo” (lasillavacia.com). Después, Petro nos dijo que abandonaba el Polo porque no se le respaldó su aspiración a la presidencia del partido cuando explicó que quería acordarse con Santos, acuerdos que ya estaba haciendo. En casi dos años, ¿alguien le ha oído a Petro la menor crítica a Santos? Él se fue porque decidió darle un giro a su vida, y le dio otra presentación por razones de conveniencia política que ocultaban la voltereta y le causaban el mayor daño al Polo. 

C.O.T.- Pero los hechos indican que la gente le creyó más a él que al Polo… 

J.E.R.- Esa puede ser una interpretación, pero no le quita ni un ápice de verdad a qué fue lo que generó su retiro del Polo, al igual que no le resta méritos a la gestión como alcaldesa de Clara López ni a la brillante candidatura de Aurelio Suárez. 

C.O.T.- ¿Por qué ganó Petro la Alcaldía de Bogotá? 

J.E.R.- Porque se alinearon todos los astros a su favor, incluyendo el desgaste del Polo. Pero que ganara con apenas el 30% del total de los votos prueba que lo determinante fue la división de los partidos santistas. También contó la resistencia de los bogotanos hacia Peñalosa y el abrazo del oso que le dio Uribe. Y porque su pasado le permitió captar el sentimiento de rebeldía de los bogotanos, que desde hace años se expresa en cada elección. 

C.O.T.- El alcalde ya ha hecho la mayoría de los anuncios sobre su gabinete. ¿Esos nombramientos confirman su percepción de que él “le dio un giro a su vida”? 

J.E.R.- Los principales colaboradores del alcalde de Bogotá hacen parte de su círculo íntimo y gobernarán con su programa, que no se inspira en el ideario de unidad del Polo ni en su decisión de oponerse al gobierno de Santos. Luego a algunos de ellos también les cabe la idea de que le dieron un giro a sus vidas. El alcalde va por el mismo camino de Lucho y del vicepresidente de la República, Angelino Garzón, cuya presencia en la posesión de Petro es reveladora de sus grandes coincidencias. 

C.O.T.- Contrario a lo que usted sugiere, algunos medios dicen que la de Petro es “la izquierda moderna” que puede tener éxito en Colombia, en contraposición a la del Polo. ¿Qué les contestaría? 

J.E.R.- Los que hablan de las supuestas bondades de una “izquierda moderna” para contraponerla al Polo y hacerle daño, son cuadros de la derecha que intrigan a favor de una falsa izquierda que renuncie a relacionar a Colombia con el mundo, pero no como un Estado vasallo, a desarrollar la producción urbana y rural, a elevar el nivel de vida de la nación y a construir una democracia auténtica. Si algo puede probarse desde que nació el Polo es el sistemático asedio de las fuerzas regresivas de Colombia —abierto o solapado— para corromperlo en sus concepciones políticas y dividirlo. 

C.O.T.- Los amigos de Petro han dicho en distintos escenarios que usted y su grupo más cercano representan la izquierda más radical y dogmática del Polo y que no acepta ningún tipo de acuerdos con otros partidos. ¿Esa descripción lo define tal como se ve a sí mismo? 

J.E.R.- Esa es una notoria falsedad. En política son frecuentes las mentiras, porque prima el “todo vale”. El Polo es en sí mismo una gran alianza que aprueba, además, acuerdos electorales con otros sectores políticos. Y ahí he estado. De otro lado, luego de perder con Carlos Gaviria en la consulta del Polo, le di tres vueltas a Colombia invitando a votar por Petro. Hoy comparto con congresistas de la U, el liberalismo y los verdes el respaldo a la coalición del No al TLC con Corea. En la Comisión Quinta me he unido con los senadores santistas sobre temas de importancia. A lo que sí no le jalo es a acuerdos vitandos, que es lo que me piden algunos. 

C.O.T.- ¿Cuántos congresistas va a perder el Polo, entre senadores y representantes, por el paso de ellos al movimiento Progresistas de Petro? 

J.E.R.- Tres senadores. 

C.O.T.- A su juicio, ¿esos tres senadores incurrieron en doble militancia? 

J.E.R.- Los colombianos saben que esos congresistas detestan al Polo y lo maltratan, no acatan sus determinaciones, no quieren pertenecer a él y militan en una organización política que se le opone. También saben que si no se han ido del Polo es porque no han encontrado la manera de llevarse las curules porque éstas, según la ley, le pertenecen al partido, sin cuyos votos no hubieran podido ser senadores. Su doble militancia es evidente, y la doble militancia es ilegal, pues significa que se es leal en una parte y desleal en la otra. 

C.O.T.- Si finalmente se retiran esos tres senadores, ¿con cuántos congresistas quedaría finalmente el Polo? 

J.E.R.- Con diez: cinco senadores y cinco representantes, que serán suficientes para cumplir con excelencia las responsabilidades que nos asignaron nuestros electores. 

C.O.T.- ¿Se le está presentando a su partido el mismo fenómeno de “pragmatismo” que a los demás, en el sentido de que sus políticos entran o salen de las colectividades según quien gane en las elecciones? 

J.E.R.- Todos los factores de corrupción propios de la política tradicional en Colombia asedian al Polo. Pero los polistas luchamos en contra de esas influencias perniciosas y somos capaces de derrotarlas. 

C.O.T.- ¿El Polo será también el partido de oposición a la Alcaldía de Bogotá, como lo ha sido a las presidencias de Uribe y de Santos? 

J.E.R.- La decisión que se ha tomado es que cada determinación de la Alcaldía se analizará y sobre ella se fijará posición de acuerdo con las concepciones programáticas del partido. Por ejemplo, sobre las llamadas empresas públicas distritales, cada alcalde tiene derecho a proponer medidas sin pedir permiso, pero para opinar de fondo hay que esperar porque la nueva administración no ha dicho con precisión qué quiere hacer y para qué. A los peajes urbanos debemos oponernos porque privatizan el espacio público. Son gravámenes regresivos a los que se opone el Polo. En cambio, los aplaude la tecnocracia neoliberal. Y es muy grave que proponga alianzas público-privadas, con ganancias incluidas, para educación, salud e infraestructura. 

C.O.T.- Por lo que ha dicho en esta entrevista, las diferencias entre el petrismo y el Polo son irreconciliables. ¿Podría presentarse una reunificación en el futuro? 

J.E.R.- Las diferencias son muy grandes y podrían agravarse. Pero eso no significa que, dependiendo de las circunstancias, con ellos, como con otros, no puedan darse coincidencias sobre temas que valga la pena trabajar. 

C.O.T.- Tirios y troyanos aceptan que a la alcaldesa encargada de Bogotá le fue bien. ¿Ella podría ser considerada como una de las opciones del Polo para 2014? 

J.E.R.- Las encuestas le dan a la gestión de Clara López un respaldo ciudadano muy alto, lo que confirma algo que nuestros contradictores niegan: que el Polo sí puede gobernar con acierto. Es evidente que Clara tiene méritos para aspirar a ser candidata a la Presidencia. Si así lo decidiera el Polo, contaría con todo mi respaldo. 

C.O.T.- También hay quienes creen que su nombre podría estar en la fila de los presidenciables. ¿Consideraría esa posibilidad? 

J.E.R.- Polistas y no polistas me dicen generosamente que aspire a la Presidencia de República. Aunque es temprano para este tema, puedo confirmarle que lo estoy considerando a partir de dos criterios: que sea la candidatura del Polo, como es natural, y que se proponga lograr la mayor unidad con otros sectores sociales y políticos, en torno a sacar a Colombia del atraso y la pobreza, como lo he pregonado toda mi vida. 

C.O.T.- El Polo y sus pocos parlamentarios son los únicos que hacen oposición en el Congreso en un acto casi ineficaz por la inmensa mayoría de la Unidad Nacional de Santos. En ese escenario, ¿tiene sentido hacer debates en Senado y Cámara? 

J.E.R.- A los congresistas del Polo nos corresponde el honor de representar al único partido de oposición a Santos y de respaldar a los colombianos que por fuera del parlamento luchan por hacer de Colombia un país decente, como decía Carlos Gaviria: al estudiantado que defiende la educación como derecho, a los médicos y enfermeras que enfrentan al cartel de las EPS, a los jueces que se oponen a que el Ejecutivo someta al poder judicial, al sector ambientalista que enfrenta una minería depredadora, a los trabajadores que exigen respeto a los derechos sindicales, a los productores urbanos y rurales que se rebelan contra los TLC. 

C.O.T.- Admita que siendo tan pocos parlamentarios, el efecto de su presencia no se siente… 

J.E.R.- Si no se siente es porque los medios no la registran como deberían, pero nuestros debates son de suma importancia, pues hay cosas que el régimen no se atreve ni a proponer porque estamos allí. Contribuyen con las derrotas que a veces sufren proyectos retardatarios y ayudan a preparar el día en que lo colombianos lograremos los cambios profundos que requiere esta sociedad. 

C.O.T.- El uribismo y el santismo parecen distanciarse cada vez más. ¿Es más democrático el gobierno actual que el anterior? 

J.E.R.- A estas alturas, ¿quién, con seriedad, puede decir que Santos no se orienta por la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social, es decir, por las mismas políticas de quien lo puso en la Presidencia? Las peleas entre Santos y Uribe son pleitos secundarios entre compadres, lo que no quiere decir que no puedan ser agudos, como a veces sucede también entre compadres. La historia del liberalismo y el conservatismo ilustra el punto: hasta se mataron, pero eso no les quitó su compadrazgo en los asuntos medulares. Quien firma los nombramientos y los cheques, así sea para lograr los mismos fines de fondo, puede generar discordias y exagerar con fines políticos astutos, como ocultar que la única y verdadera oposición a Santos es la del Polo. 

Robledo, la tercera mayor votación 

Pese a que ha sido calificado por sus enemigos como uno de los más radicales representantes de la izquierda nacional, Jorge Enrique Robledo es uno de los congresistas con mayor aceptación ciudadana por el respeto que inspira y por la seriedad con que prepara sus exposiciones, casi siempre sobre temas económicos y agrarios. Ha sido elegido tres veces consecutivas al Senado, pasando de obtener 45.703 votos en 2002, a 165.339 en 2010, cifra notable porque es uno de los llamados candidatos de opinión, en contraposición a los políticos que cuentan con clientela cautiva. La suya se constituyó así en la tercera votación más copiosa del Congreso, después de la de sus colegas Juan Lozano, de la U (193.817), y Gilma Jiménez, del Verde (188.416). El año pasado, en medio de las polémicas en que se debatía internamente su partido, Robledo descolló, sin embargo, por sus debates en el Capitolio. Entre ellos, el de la denuncia sobre los fenómenos de corrupción del sistema de salud. Y el del cambio de método para repartir las regalías del petróleo propuesto por el Gobierno, el cual provocó la protesta de los alcaldes de muchos municipios que marcharon para quejarse porque se les retiraba el manejo directo de los recursos para entregárselos a la administración central. 

“Los más diestros en la impostura” 

Cecilia Orozco .- Pese a sus duras críticas al gobierno Santos, muchos observadores piensan que es mejor que haya, con todas sus limitaciones, Ley de Víctimas y Restitución de Tierras a que no exista; y que es mejor para el país un mandatario que tenga un estilo transaccional a otro que sea autoritario. ¿Qué les contestaría? 

Senador Robledo.- El Polo se creó para cambiar a Colombia y no para resaltar, entre las incontables políticas reaccionarias, algún aspecto secundario que pueda no objetarse. Es demasiado lo que está en juego para perder las convicciones y la firmeza. Entre nuestros propósitos aparecen no engañar y resistirle a los engaños, y con más razones a los de los más diestros en la impostura. No votamos la Ley de Víctimas porque presentamos otra que consideramos era la correcta y contiene elementos fundamentales que casan con las normas aprobadas en el Plan de Desarrollo y las que vienen en la Ley de Desarrollo Rural, con las cuales Santos y (el ministro) Restrepo están por coronar medidas en las que fracasaron Uribe y Arias: entregarles millones de hectáreas de tierras del Estado, que eran para los campesinos, a los monopolios y las trasnacionales. Que tengan éxito en mantener eso oculto no les quita veracidad a estas afirmaciones.

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