¿Cual paz en Colombia?

Sergio Camargo (especial para ARGENPRESS.info)
 

Para la lumpen oligarquía nacional, la historia del país ya esta escrita y existe a partir de lo contado por sus historiadores y escribanos y que ha sido ajustada, desde luego, al querer y al deseo de los dueños del poder, que fueron los abuelos de los hijos de quienes hoy ostentan el poder en nuestro maltrecho país y estos hijos son de quienes manejaron el régimen hace tan solo cincuenta años y quienes fueron hijos de los abuelos en mención. Y no estoy sosteniendo que esta Colombia ultrajada y vilipendiada sea una monarquía sanguinaria al estilo Arabia Saudita, Kuwait o Qatar, pero que se le parece se le parece, solo que en nuestra Constitución no aparece el nombre de rey.

Entonces, para la oligarquía colombiana mas cerca de la mafia que de una practica democrática, la masacre de las bananeras, el asesinato de políticos patriotas como Rafael Uribe Uribe, la persecución de lideres políticos de izquierda e indígenas como María Cano y Quintín Lame y el asesinato de sindicalistas como Manuel Marulanda y lideres campesinos y revolucionarios como Guadalupe Salcedo, por solo dar unos ejemplos de las centenas de miles de sacrificados en este ultimo siglo, jamás existieron o en el mejor de los casos: hay que olvidar.
 
Y esto lo traigo a cuento, pues hoy en día en nuestro país, existe para los grupúsculos en el poder una sola forma de paz, la impuesta por ellos. Desconociendo nuestra historia e ignorando el presente.
 
Para la extrema derecha que gobierna con mano de hierro hace casi un siglo y que tan solo hace cuarenta años devino mafiosa, la única paz posible es la Paz de los Cementerios, conocida también como la Pax Romana, que consiste en que todos los disidente y/o opositores armados contra el régimen dejen de joder, desaparezcan para siempre y punto. La injusticia en el país con toda y sus nefastas consecuencias no existe.
 
Por su parte la social-democracia (que se hace llamar izquierda) y que vendría a ser como una especie de socialistas de derecha a la europea, pretenden que la paz sea una mera entrega de armas de la parte de los revolucionarios y que todo siga igual o peor que antes.
 
Entre tanto, la democracia-cristiana (que no existe como partido, pero que tiene una fuerte presencia en el espectro político nacional) proclaman que la insurgencia entregue las armas y desaparezca y que dios socorra a la inmensa mayoría de los pobres del país.
 
Estos grupúsculos, que no representan sino un tres por ciento de la población, piden y piden y piden a la insurgencia que de y que de y que de, pero ellos a cambio no dan nada, ellos a cambio no cambian nada, no quieren una Paz Real.
 
Siguiendo con el hilo de la historia y el querer de la lumpen oligarquía, las masacres de colombianos y colombianas a manos de sus escuadrones de la muerte, el genocidio de un partido de izquierda como la Unión Patriótica, el asesinato continuado de lideres populares de oposición al régimen a manos de las fuerzas armadas y que se cuentan por miles, el robo de tierras a campesinos desprotegidos y en su mayoría asesinados por los paramilitares y fuerzas armadas, es un detalle en la historia del país y sin ninguna importancia, pues para esta oligarquía, todo lo demostrado en este recuento no pareciera ser real y no seria suficiente para que se haya decretado la lucha armada y además que no fuera una razón valida para la existencia del movimiento guerrillero.
 
Diciéndolo en pocas palabras: para la apestosa oligarquía El Derecho a la Rebelión Armada consagrado en los manuales internacionales es mero terrorismo.
 
Contrariamente al deseo de la minoría en el poder, el pueblo colombiano, millones y millones de ciudadanos responsables desean y luchan por una Paz con Justicia Social. Pues las causas del levantamiento armado son hoy más visibles y perjudiciales que hace cincuenta años, cuando se crearon los socialistas movimientos político-militares en armas en respuesta a la agresión continua del Estado y a su política de guerra y muerte. La pauperización social, económica y cultural de las mayorías es horrorosa, mientras que las trasnacionales se enriquecen y desocupan nuestra tierra de su más rica y preciosa materia prima y la banca internacional se enriquece ilimitadamente.
 
Las mayorías no piden a las FARC la devolución de imaginarios secuestrados, pues son en realidad prisioneros de guerra, no piden a la insurgencia que deje las armas, pues saben que estas son garantía para llevar a cabo acuerdos reales con el régimen, máxime, cuando han comprobado su esencia de traicionero y mentiroso. Las mayorías piden simplemente JUSTICIA en lo social, en lo político y en lo económico para que cese la guerra.
 
La Paz Real en nuestro país tampoco será efectiva, mientras las fuerzas yanquis continúen atizando la guerra, aprovechando nuestras riquezas y ocupando el país militarmente (pretextando su lucha contra las drogas) vitrina que utilizan para mejor controlar la parte sur del continente y de esta manera poder intervenir militarmente en cualquiera de los países hermanos de nuestro continente.
 
El régimen estadounidense, que se hace llamar democrático y que se cree superior a los demás mortales, ese régimen que ha asesinado a centenares de miles de niños, mujeres y hombres y ancianos inocentes en todos los rincones del mundo y que se ha apoderado impunemente de las riquezas de muchos pueblos invadidos, se apoderaron de nuestro país con la anuencia cobarde y traidora de la clase oligárquica en cuestión, hace ya mas de setenta años. Es por esto mismo, que una solución a nuestros graves problemas, pasa también por la salida irreversible y pronta de los miles de militares y agentes encubiertos estadounidenses que se pavonean en nuestro país. Los nacionales traidores al servicio de esta potencia extranjera, deberán ser juzgados y condenados por alta traición a los intereses del pueblo y la patria.
 
Con el regime actual, no debemos hacernos ilusiones de conseguir la Paz con Justicia Social, pues para la lumpen oligarquía con Santos a la cabeza, amigo, socio y protector de narcoparamilitares, se rehúsa cualquier DIALOGO directo y sincero con los revolucionarios en armas. Siendo la prueba mas clara y contundente la del 3 de diciembre del año anterior en Caracas, cuando en plena reunión de jefes de Estado que dio luz a la CELAC, Santos, en forma fría y con el cinismo que le es propio, declaro que lo mejor que pueden hacer los hermanos países de la región, es no hacer nada, refiriéndose al establecimiento de futuros diálogos de paz en Colombia a solicitud del movimiento guerrillero.
 
Para el régimen genocida colombiano, cuando se trata de recibir ayuda o consejos de nuestros vecinos para llegar a una paz duradera, esto no es valido por cuanto somos soberanos, pero cuando se trata de profundizar la guerra bienvenida la ayuda militar estadounidense, española inglesa, francesa e israelí, acompañada de militares y mercenarios. Luego salen por el mundo a contar que las guerrillas no quieren la paz.
 
Somos mayoría y deseamos una Paz Real, pero mientras logramos este objetivo, juntos exijamos al régimen:
 
Que cese su ataque continuo y mortífero contra la población civil
Que los militares y policías autores de matanzas y asesinatos sean juzgados sin dilaciones
Que una verdadera lucha contra el narcotráfico se dé y se condene a sus principales gestores, quienes se encuentran (o estaban) también en los altos cargos del Estado
Que se dicten leyes laborales justas y el control real de nuestros recursos naturales
Que la transparencia en los contratos con todas las trasnacionales sea de público conocimiento y un debido respeto por las leyes del país de parte de estas empresas
Que una Reforma Agraria se lleve a cabo inmediatamente y la respectiva indemnización a los campesinos por sus tierras robadas, incluyendo una guerra frontal contra la pobreza
Que cese su apoyo directo a los escuadrones de la muerte y su disolución inmediata
Que una educación y una atención sanitaria de calidad y gratuita sea decretada ya
Que los presos políticos sean puestos en libertad inmediatamente e indemnizados por el atropello sufrido al igual que a sus familias
Que los prisioneros de guerra sean respetados en su dignidad y tratados humanamente
Que los responsables de los atropellos y muertes cometidos en todas las cárceles del país, sean puestos a disposición de la Justicia
Que cese la Justicia vengativa y se renueve con la Justicia republicana
Que el Estado termine definitivamente la violencia y la práctica terrorista contra el pueblo
Que los políticos corruptos y amigos o socios de las narcoparas sean llevados a juicio sin dilaciones y los que se encuentran presos tratados sin las gabelas y privilegios exuberantes con que cuentan hoy
Que cese el nepotismo y la herencia política de padres a hijos
Que la compra de votos y la corrupción electoral sea fuertemente castigada y sus autores impedidos de participar en político de por vida
Que la reelección de todo cargo publico por medio del voto popular sea prohibido
Que la elección de Magistrados, Contralor, Procurador y gerente del Banco de la Republica sea mediante el voto popular
Que todos los electos por voto popular den a conocer su patrimonio y haberes al inicio y al término de sus mandatos
Que el presupuesto para las fuerzas armadas sea de una cuarte parte con respecto al de la salud y educación
Que el trabajo para menores de dieciocho años sea declarado ilícito
Que sea creado el ministerio de la niñez y la juventud
Que todo lo demás que sirva para crear y avanzar hacia una democracia real, sea bienvenido
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Sergio Camargo, es autor entre otros libros: Democracia Real Universal y El Narcotraficante N° 82 Álvaro Uribe Vélez. Ha sido director de la revista Universo Latino y autor de numerosos artículos sobre la realidad latinoamericana y mundial.

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