Archive for 3/03/12

ARGENPRESS.info – Suplemento Cultural # 180‏


A R G E N P R E S S . i n f o
Suplemento Cultural
 
27 de febrero: Poesía, Memoria y Revolución
Por: Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Plástica: Una hermosa curiosidad
Por: El Ave Fénix (Desde Nueva York, Estados Unidos)
 
Tratado del movimiento (y de la mirada)
Por: Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Cine: Acerca de “La Dama de Hierro” – Una película más liviana que el aire
Por: Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS. Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
¿Y yo qué culpa tengo que lo golpiaron a Perón? (Parte III)
Por: Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Dos poesías
Por: Rafael Plaza Veiga (Desde Madrid, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
 
El paraíso de los narcotraficantes
Por: Francisco Martín Moreno (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Presentan Antología en Roma: Italia celebra la “Buena Letra” de América Latina
Por: Nota de Prensa Editoriale Giorni
 
Buscándote entre la sombra
Por: Chara Lattuf (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
 
La constitución de Cádiz de 1812
Por: Olmedo Beluche (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Música: La balalaika
Por: ARGENPRESS CULTURAL
 
Los textos de Charles Dickens y los jóvenes lectores
Por: Inmaculada Calderón (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Cosas y casos sobre las profesiones, ética, chapuceros y güizaches
Por: Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)
 
La “Carrozza senza cavalli”
Por: Edda Carmen Perdichizzi
 
Un hombre común
Por: Marcelo Colussi
 
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Cine: Acerca de “La Dama de Hierro” – Una película más liviana que el aire


ARGENPRESS.info – Suplemento Cultural # 180‏

Demian Paredes (LA VERDAD OBRERA-PTS. Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

 
Recientemente estrenada en nuestro país, La Dama de Hierro (The Iron Lady, 2011), de la directora Phyllida Lloyd y la guionista Abi Morgan, es, desde su estreno, una obra controvertida que ha suscitado gran cantidad de debates, dentro de Gran Bretaña y en el resto de los países en los que se ha ido exhibiendo.
 
Y esto es así porque, si bien no se le puede exigir a una biopic que tenga, como condiciónsine qua non, un pormenorizado retrato histórico y político de su protagonista y época, en el caso de una película que tiene como personaje principal a -nada menos que- Margaret Thatcher, esto entonces se transforma en, por lo menos, una superficialidad de muy malos resultados.
 
 
E incluso, si se hiciera simplemente el ejercicio de tomar al pie de la letra las intenciones declaradas de la directora del film, de hacer algo “apolítico”, el resultado “meramente artístico” también es malo: para ver la decadencia de una vida en la llamada “tercera edad”, tenemos obras excelentes, profundas, como Fresas salvajes (1957), de Ingmar Bergman, o Las invasiones bárbaras (2003), del canadiense Denys Arcand, por mencionar sólo dos. La Thatcher que hoy padece demencia senil (en la realidad), y que trata de recrear Lloyd, es de una superficialidad y convencionalismo totales. No hay claroscuros, desgarros, contradicciones, luchas, anhelos o resignaciones en el personaje. Apenas una suerte de pobre anciana, “víctima de las circunstancias”, recordando momentos de su pasado.
 
Y si pasamos a asociar al (malogrado) arte de dirección y guión -solamente rescatado por una firme y versátil (y maquillada para cada momento de la vida de Thatcher por un equipo de 19 personas) Meryl Streep[1]- al tema de la propia vida real del personaje, tenemos más de lo mismo: convencionalismo y superficialidades. Porque, además del amague de una joven Thatcher que comienza su carrera política luchando contra el machismo del Partido Conservador -en una suerte de guiño al feminismo-, todo su accionar de gobierno es apenas mostrado. Apoyándose en imágenes de archivo, quien vea La Dama de Hierro sabrá (si es muy joven; o muy probablemente recordará) los enfrentamientos, desde fines de la década de 1970, contra los sindicatos, el IRA, la Guerra de Malvinas y el rechazo al proyecto del Euro y la Unión Europea. Pero todas las vicisitudes, contradicciones, presiones y alternativas ante cada momento histórico es despachado sin más, brindándonos entonces una Margaret Thatcher descafeinada, light, simplona, donde una “hija de almacenero”, con “ideales firmes” (¿cuáles?) y “convicciones” (de nuevo: ¿cuáles?) llega a la cima del poder… para luego ir descendiendo. Lamentablemente o se idealiza-empobrece al personaje humano, o se lo disfraza ideológicamente: como una anciana que sufre su decadencia, no es creíble; como joven y madura dirigente de la ofensiva de la restauración neoliberal (en un puesto de vanguardia, que compartió con el presidente norteamericano Ronald Reagan -quien aparece sólo una vez-), tampoco. (Incluso se obvia que el marido de Thatcher, ya fallecido, fue un millonario derechoso, un rabioso anticomunista; en el film aparece como el fantasma de un viejito divertido que hace chanzas).
 
 
Con todo esto, la película no ha dejado a nadie conforme. El experimento “centrista” de Lloyd y Morgan (que además, escribe libretos para los laboristas) provocó el rechazo de los thatcheristas (la llamaron “fantasía izquierdosa”), y de los dos hijos de la ex primer ministra, que rechazaron la invitación al estreno. Y el Primer Ministro inglés, Cameron, dijo: “Es más una película sobre el envejecimiento y los elementos de demencia que sobre una Primera Ministra estupenda”. Tanto la actriz como la directora le respondieron, en un extraño debate, lleno de paradojas, donde nuevamente el arte se hace a un lado, para pasar a discutir las ideologías e intenciones políticas. “El retrato que hacemos de ella no es irrespetuoso. Es doloroso, pero es verdadero. Es la vida. Queríamos mostrarla en el final, ver la totalidad de una vida intensa y turbulenta”, dijo Streep -quien además fue opositora en su país al presidente Reagan-. Y la directora dijo: “En Gran Bretaña, Thatcher es considerada como una santa, un ícono o un monstruo, y creemos que ese debate está atrofiado. Queríamos contar otra historia, la de su ascensión al poder en un mundo de hombres, sus recuerdos, su soledad”.
 
Como ya se dijo aquí, ni “historia de vida” ni “biografía política”. Lloyd y Morgan disfrazan a Thatcher de humanista (por ello su personaje escribe cartas de puño y letra a las madres de los soldados ingleses muertos en Malvinas) e incluso se les desliza algún perfil político (equivocado), como cuando decide enviar tropas a las islas, indignada por el atrevimiento de “un grupo de fascistas” (la Junta militar argentina). Pero nada dice esta biopic de su alianza en esa guerra con Pinochet, su amigo, a quien llamó “arquitecto de la democracia chilena”, ni de las brutales consecuencias del cierre de las minas, que acabaron con 20.000 puestos de trabajo. Si bien aparece alguna “denuncia” -como cuando un personaje de la oposición le endilga la responsabilidad por los muertos del IRA en una huelga de hambre-, globalmente, esta Thatcher está planteada (presentada) como una “mujer luchadora”… pero ocultando sutilmente para quién (y cómo) luchó.
 
Nota:
[1] Streep por este papel ya ganó un Globo de Oro, una nominación a los Screen Actors Guild Awards (el premio que los actores se entregan a ellos mismos) y otra para el Oscar.
Jim Broadbent (quien hace de marido), Olivia Colman (la hija) y Alexandra Roach (Margaret cuando joven) hacen también buenas interpretaciones de sus papeles.
 

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27 de febrero: Poesía, Memoria y Revolución


 

ARGENPRESS.info – Suplemento Cultural # 180‏

27 de febrero: Poesía, Memoria y Revolución 

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)
 
Hoy quedan los muertos, el recuerdo de sus voces, la caricia que no dieron, el crujir de sus pasos y la vida que vive en ellos.
 
Hay una poesía que nace de las entrañas, del grito más hondo y menos solo. Hay una poesía que protesta y aunque la tilden de panfletaria, le pertenece al pueblo, porque no calla y se vuelve abrazo.
 
Hay una poesía que nace de la memoria. Que es bandera alzada y tiene entre los pliegues la humedad de la sangre y el tacto de la tierra. En fin, hay versos que fueron paridos del dolor, de las infinitas heridas abiertas con que aún gime el mundo. Y es esa poesía capaz de mirarse las entrañas y llorar por la siembra, la que sabe de las libertades y la que construye con las manos todas el futuro que necesariamente habrá de ser.
 
Esa es la poesía imprescindible, la que sabe de los dolores y las luchas, de la ternura y la esperanza. Poesía en la resistencia de eso se trata, de resistir a los silencios impuestos y a la desmemoria como una mordaza.
 
Versos
 
Hay versos que son historia, que son canto imprescindible, que son pueblo, que son lucha… así son las lecturas de 27F, Poesía, memoria y revolución, una antología poética publicada por el Consulado General de la República Bolivariana de Venezuela en Sao Paulo.
 
Voces nuestras recrean desde el poema el grito que el pueblo venezolano enarboló aquel 27 de febrero de 1989. Juan Calzadilla, Gonzalo Ramírez, Luis Ernesto Gómez, William Osuna, José Javier Sánchez, Iris Tocuyo, Eduardo Viloria y Gregory Zambrano, entre otras y otros poetas, cuentan hoy a una misma voz la tierra que supo parir el presente.
 
El tiempo se divide en los aquí y en los ahora, en el pasado colmado de ecos capaces de derramarse en la mañana amarga del café colado. En la muerte que no debió, en el llanto que aún llueve sobre los cerros, en esa salobre soledad de muchos que sigue diciendo presente a los que quedaron.
 
Demasiado polvo y demasiada muerte se sumaron en aquel febrero que debe estar anclado siempre en la memoria. Demasiada verdad contra los muros cansados de tanta hambre y de tan poca luz. Tanto valiente estallido que fue capaz de abrir y abrirse el futuro, anunciando los días que estaban por venir.
 
“En Petare un estudiante de educación media ha sido acribillado / llevaba una bandera roja en su mano izquierda / y en su otra mano / un 38 smith and wesson / que hace más de una vida, un aliento, un sueño, / se ha quedado sin balas / espera a que los cerros sigan cantando / para que las víctimas / no se conviertan en ornamentos de la masacre”.
 
(Un llanto por el Caracazo, José Javier Sánchez, fragmento)
 
Esa fue la rabia que bajando de los cerros se estrelló contra los cristales, derribando a su paso el orden y el mundo. Y esa fue, esas fueron, las vidas entregadas con sus manos abiertas, con sus ojos abiertos y con la dulce esperanza clavada en las calles. Hoy quedan los muertos, el recuerdo de sus voces, la caricia que no dieron, el crujir de sus pasos y la vida que vive en ellos.
 
“te convoco al encuentro de los juntos / al abrazo de los que nacerán / de otra sangre y otro beso / a los desprendidos de dioses y amos / te convoco a la adoración de todos los afectos / para que el odio no sea más nuestro alimento”.
 
(Insensibilidad, Ramón Mendoza, fragmento)
 
Venezuela en llamas, incendiando la memoria y el tacto, danzando sobre la lumbre. 27F para recordar, para alzar las banderas, para decir un poema y seguir haciendo la revolución.
 
“Alguien tenía que quedarse a redactar los epitafios
Alguien tenía la necesidad de traducir el mundo en llanto
Alguien tenía que guardar el eco doliente y mudo de una plegaria
Alguien tenía que sostener el incierto anhelo humano
de un alba aún por venir en lo oscuro
como una pura e imprevisible ofrenda”.
 
Gonzalo Ramírez (fragmento)
 

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