Diego Otero Prada, Bogotá, marzo 13 de 2012

El día viernes 9 de marzo se produjeron graves incidentes en Bogotá que inmovilizaron el transporte público de TRANSMILENIO, con daños importantes en buses y estaciones. Evidentemente ocurrieron actos vandálicos que son reprobables porque esta no es la forma de protestar, aunque las razones sean justas. 

Igual que pasó en Inglaterra y Francia, en que se produjeron desmanes en barrios marginales, aquí también la única explicación que da el alcalde Gustavo Petro es la de decir que se trataba simplemente de vándalos manejados por sus opositores, respuesta fácil para evitar analizar objetivamente que está pasando. 

Como en Inglaterra y Francia hubo alta participación de jóvenes, y, por supuesto, en todos estos actos siempre existe la posibilidad de que se mezclen elementos provenientes de la delincuencia común. 

El alcalde Petro, supuesto representante de una corriente progresista, ha respondido ante los hechos como lo haría cualquier derechista, como Cameron en Inglaterra y Sarkozy en Francia, representantes esclarecidos de la derecha europea. 

Hay varios puntos para observar. El sistema de transporte de TRANSMILENIO colapsó. Es un servicio pésimo de transporte, con tarifas altísimas, errores en el diseño y construcción de la infraestructura y sospechas de que los operadores se están lucrando más de lo debido. 

Los usuarios del sistema son estudiantes, empleados, trabajadores, amas de casa, la mayoría con ingresos reducidos y que tienen que soportar demoras e incomodidades. Existen, por lo tanto, razones muy objetivas para la protesta ciudadana que viene dándose desde hace varios años. 

¿Por qué los jóvenes destruyen y roban? ¿Simplemente porque son vándalos dirigidos por fuera? Hay claramente una rabia acumulada y muchas frustraciones de no ver resultados, como los jóvenes en Inglaterra y Francia. Sus reclamaciones y anhelos de lograr un mayor bienestar son justas. Las frustraciones generan violencia y más si los gobernantes son sordos y no actúan. 

Debemos entender qué ha pasado para encontrar soluciones. Fácil, pero tremendamente peligroso, echarle la culpa a otros, tratar de mafiosos a los que protestan y acusar a los rivales políticos. ¿Quien dijo que la izquierda no puede protestar por las injusticias? Por supuesto que entre los protestantes debían encontrarse jóvenes pertenecientes a movimientos de izquierda, ya que esta es la razón de ser de la izquierda, combatir la injusticia esté donde esté, y sea quien sea el gobernante. 

Alcalde Petro: Deje el retrovisor, olvídese del Polo, de Jorge Enrique Robledo, de Clara López, de Jaime Caicedo… Es hora de que comience a gobernar y a pensar en resolver los múltiples problemas de Bogotá, que no solamente vienen de la administración de Samuel Moreno sino de administraciones anteriores y de casi todos los gobiernos nacionales. 

Alcalde Petro: Usted está actuando como un derechista furibundo. Grave, que la ciudadanía crea que usted representa a la izquierda. ¿Quien es usted realmente? ¿Qué busca?

Anuncios